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A través del lenguaje transmitimos valores que condicionan nuestra forma de pensar y nuestro desarrollo personal y social. El uso que hacemos del lenguaje puede dar lugar a perpetuar situaciones de desigualad entre mujeres y hombres, estableciendo relaciones de subordinación y exclusión.

Entre los errores más comunes se encuentran por ejemplo el uso del género gramatical masculino como genérico universal: “Los niños están jugando en la calle” (excluyendo a las niñas) o utilizar el género femenino para descalificar: “Lloras como una mujer.”

Con las siguientes propuestas pretendemos dar un pequeño paso para superar el uso de un lenguaje sexista cambiando también de este modo nuestra concepción de la realidad y las relaciones que se establecen entre hombres y mujeres.

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